Bienvenidos a este blog. Antes de nada, quisiera presentarme: mi nombre real no tiene importancia, pero podéis llamarme Sumiso. Este nombre tan atípico me lo puso mi jefe, el señor Stratos, que me trata como eso, un esclavo sumiso, que es lo que soy para él. Él ordena y yo obedezco. De todos modos, no sintáis pena por mí. El señor Stratos me trata todo lo bien que se puede tratar a alguien al que se considera inferior, de modo que podría estar mucho peor.
Hace unos días, al señor Stratos se le ocurrió la brillante idea de crear un blog. Sin embargo, alguien tan especial como él no deseaba un blog típico, con reflexiones trascendentales sobre política, religión, sociedad… Claro que no, para eso ya existen una infinidad de blogs ahí fuera. El señor Stratos solamente deseaba reírse, asombrarse, ver el mundo por un agujero y observar las cosas extrañas que sucedían en él.
De modo que me ordenó a mí, a Sumiso, que me encargara de crear un blog y llenarlo con curiosidades, excentricidades, sucesos hilarantes o que al menos hicieran que su serio rictus esboce ese asomo de sonrisa que tan pocas veces he visto en todos los años que llevo con él. Y que lo compartiera no sólo con él, sino con todos aquellos que deseen poder sonreír de vez en cuando.
Y este es el resultado. Un blog sin pretensiones de ningún tipo, que lo único que desea es que podáis pasar un rato divertido y olvidaros de los problemas cotidianos. Para preocuparse, ya tenemos el resto del día. Espero que lo disfrutéis.